Perú: fuente de dádivas turísticas

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Por Miguel Ángel Gómez


Sus ricos climas en flora y fauna, además de costumbres y ritos ancestrales que han sido  ápice del gran desarrollo turístico actual, hacen de nuestro país una atrayente alternativa para una legión de extranjeros que, cada temporada, va en aumento.


Tal es el caso de nuestra costa, con sus playas llenas de encanto ofrecido por su nívea arena, diáfano y transparente mar, comidas en base a la ingente variedad de especies marinas, y brebajes que dan la vuelta al mundo en diversos concursos internacionales. Esta experiencia la puede sentir en su soleado Norte, en las paradisíacas Punta Sal, Zarumilla, Huanchaco, por decir solo algunas.

Asimismo, los monumentos que posee nuestra histórica sierra están considerados entre los más destacables del mundo: el magnetismo de Machu Pichu, la adrenalina inagotable de la Cordillera Blanca, o los misterios que encierra los habitantes de las islitas del Lago Titicaca, son estímulos de valía para miles de franceses, estadounidenses, o japoneses que deseen estar en contacto pleno con la naturaleza de nuestros andes.

 

La selva, verde por donde se le mire, siempre es lugar ideal para conocer majestuosas fortalezas como Kuelap; el paso del tiempo en los sarcófagos de Carajilla; o aquella bella cascada, la tercera más alta del mundo, de Gocta, que ha servido como ambientación en más de una película nacional y extranjera. Y claro: tacachos, juanes, cecina, o jugo de caña de azúcar, son algunos de los manjares característicos de esta parte de Latinoamérica.

Como ve, hay un sin fin de oportunidades para conocer la tierra de los Incas: extraordinarias cataratas, altos nevados, placenteras riberas, y gastronomía de la más variada y alta calidad, son algunos de los atractivos para visitar y presenciar los tesoros naturales e históricos de la tierra de nuestro emblemático pisco sauer.