La danza de los negritos

Hablar de Huánuco es hablar de la danza de los Negritos

Hablar de Huánuco es hablar de la danza de los Negritos

Con su gran colorido y su  ritmo cadencioso y alegre, esta danza evoca el esplendor de pasadas épocas virreinales y transmite las ansias de  libertad y emancipación  de los esclavos presos en los galpones de los campos agrícolas.

Durante la celebración de la Navidad y Pascua de Reyes los integrantes de diferentes cofradías o comparsas bailan en las calles ante toda la población, compitiendo entre ellos en cuanto al lucimiento de su vestimenta, agilidad y destreza al compás de una música ejecutada por una banda de bombos, tarolas y vientos.

El inicio de la danza es realizado por “Los Caporales” representados por dos personajes con  máscaras de reluciente cuero negro y elegantemente vestidos con trajes de terciopelo oscuro bordados con hilos de oro y plata, cintas de cristal y lentejuelas. Adornos caprichosos  que cuelgan de sus pechos, charreteras doradas, sombreros de plumas de colores encendidos y cascabeles en las piernas completan el alegre atuendo.

Otro personaje de raída chaqueta y larguísima barba constituye un integrante importante de la danza, es el “Corochano” que representa con  su máscara a un viejo hidalgo de la nobleza española, quien con su matraca y látigo que agita constantemente gasta bromas al público y asusta a los niños.