Iglesias ayacuchanas

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Iglesias de más de doscientos años.

 

 

Ayacucho resguarda en su suelo un gran legado eclesiástico, sobre todo en lo referido a edificaciones católicas. Es por ello que aquel es conocido como “la ciudad de las iglesias”, en referencia al gran número de aquellas que son admiradas continuamente por diversos viajeros.

 

Por ejemplo, la Catedral de Ayacucho es punto fijo a conocer. Construida en el siglo XVII, sus interiores muestran frescos y tallados renacentistas y barrocos, en especial los diez retablos hechos en pan de oro, como la de Nuestra señora de Socos y el de Burgos.

 

Ubicada en el jirón 28 de Julio, la Iglesia de San Cristóbal fue el primer templo levantado en Ayacucho, en 1540. Destacan su torre y campanario, realizados en piedra. Asimismo, hay diversos monasterios que datan de épocas de la colonia, como el caso del claustro de la Orden Carmelita, ubicado en la iglesia de Santa Teresa.

 

Varias escuelas de arte dejaron su notable impronta en esta región, como lo demuestra la colección de lienzos coloniales de la Escuela Cusqueña ubicada en el templo de San Francisco de Asís. Para aquellos que deseen un pedazo de historia eclesiástica de cientos de años, la arquitectura de Santo Domingo les brinda un muro de tres arcos, donde eran colgados los herejes por la Santa Inquisición.

 

El patrón de Huamanga, Jesús Nazareno, tiene dedicado un hermoso retablo en la iglesia de Santa Clara, la cual fue construida en el siglo XVI y posteriormente remodelada en el XVII.